Archivo mensual: noviembre 2012

“Ciberactivismo” Así se hizo

Ilustración de Noaz para el libro “Ciberactivismo. Las nuevas revoluciones de las multitudes conectadas”

Este libro empezó bien: con un café en Tipos Infames, una librería “malasañera” de suelos de cristal por los que se ve su bodega centenaria, con enoteca y una pequeña cafetería informal. Era la tarde de la víspera de Reyes de 2011. La calle Fuencarral contenía a esas horas una tribu menos diversa de lo habitual, compuesta a partes iguales por quienes huían del jolgorio de la cabalgata y por aquellos que compraban como una masa autómata repitiendo un ritual bien aprendido. Ni el moderno barrio de Malasaña se salva de la caspa consumista de esa noche.

En un mesita, rodeados de preciosas ediciones de narrativa independiente en la que Tipos Infames está especializada, Mario me avanzó algo de su idea: escribir conjuntamente un libro sobre la historia de Internet a través de entrevistas con sus protagonistas. La Red llevaba tiempo cambiándolo todo (el periodismo, la política, la economía, las relaciones sociales) pero había elementos para pensar que este impacto no haría otra cosa que amplificarse: a más áreas, a más personas y con efectos más visibles. Después de aquello intercambiamos algunos correos y, al poco tiempo, habíamos incorporado al proyecto una visión adicional: el impacto de la Red en el activismo. En mi caso este giro me iba a permitir encajar el libro en mi ámbito de investigación (desde hace tiempo tengo en marcha una tesis doctoral sobre “medios de comunicación, internet y movimientos sociales”). Pero Mario, además, ya había visto “la historia”: La que meses después quedó plasmada (cuando los acontecimientos ya habían ocurrido, sin ningún mérito por tanto) en la portada de la revista “Time” al elegir al “manifestante” (Protester) como personaje del año.

A principios de febrero, una semana después de que el estallido de la Primera Árabe empezase a contagiarse de Túnez a Egipto, Mario ya había trazado la línea argumental de nuestro libro: Estos acontecimientos irían a más y el cambio sustancial era la democratización de los instrumentos de protesta y, por tanto, del rol de activista: cualquiera potencialmente lo era.

Justamente aquel mes yo comenzaba en el Postgrado de comunicación y marketing online de la UAB el módulo sobre la historia e ideología de Internet impartido por David Casacuberta, profesor de filosofía, ciber-artivista y fundador de Fronteras Electrónicas de España (FrEE), con el que me introduje en la cultura hacker, su ética y los valores de la Red.

Teníamos los dos principales hilos conductores del libro. Desarrollamos los temas a tratar y en marzo de 2011 ya teníamos un índice cerrado (prácticamente el mismo que hemos publicado) y alguna editorial interesada.

Entonces, el futuro, que estaba escrito, empezó a hacerse presente: Las revoluciones árabes se extendieron haciendo caer regímenes autoritarios en cadena, llegaron el 15-M, los disturbios de Londres, el movimiento Occupy, la popularización de las acciones de Anonymous o las protestas contra proyectos legales que restringían la libertad en Internet (como la SOPA en USA o la Ley Sinde en España).

La sensación era estar manejando un libro que se estaba escribiendo solo. Esto era especialmente claro en lo que habíamos venido a denominar “las élites desplazadas”: las reacciones de buena parte de los medios de comunicación masivos, los políticos y los analistas e intelectuales frente a los fenómenos que se estaban produciendo no hacían sino confirmar el choque que habíamos vislumbrado y en el que cada reacción no tenía otro efecto que, como el ahogado que se desespera, hundirlos más.

Esos meses nos dedicamos a recoger información en las redes y en la calle: Recopilamos cientos de tuits, artículos de prensa, capturas de pantalla de lo que cada día iba ocurriendo. Y entrevistamos a algunos de los principales protagonistas: como los primeros acampados en Sol el 16 de mayo o Jordi Perez Colomé que, con sus narraciones en vivo de las revueltas árabes en twitter y en su blog estaba demostrando que la nueva realidad requería nuevas técnicas y canales.

Entre finales de 2011 y principios de 2012, cuando ya teníamos una gran cantidad de material reunido, comenzamos el proceso de redacción. Realizamos nuevas entrevistas para completar los aspectos que nos parecía que requerían un análisis en mayor profundidad: Así, en junio de este año, tuvimos ocasión de reunir en Barcelona a Carlos Almeida, David Casacuberta y Mercè Molist en una charla de más de dos horas en la que explican las principales claves del pasado y el futuro del activismo online y que reproducimos en el libro. O el contacto, más extenso, con Daniel Vázquez, hacker, que nos aportó elementos esenciales que no habíamos visto, como el papel de los Centros Sociales Okupados (CSO) en el nuevo activismo.

Como en todos los trabajos en los que se busca, como era nuestro caso, una visión integral (nuestro enfoque abarca desde los nuevos consumos de información, las teorías sobre la difusión de corrientes de opinión o las estrategias y leyes contra la libertad en Internet) parte de la dificultad ha sido seleccionar y adaptar la información recogida.

También, el tratamiento periodístico para la narración de hechos pasados, nos obligaba a bucear en ellos hasta localizar el hilo conductor y la escena que mejor reflejasen la idea que había que transmitir.

Finalmente, aquí está el libro, al que titulamos “Ciberactivismo. Las nuevas revoluciones de las multitudes conectadas”. Primero, en papel, y en enero, si nos da tiempo a una edición especial que preparamos, ya tendremos disponibles las versiones digitales. Confiamos en que os guste el resultado.

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